El machismo en las mujeres de la élite

Comentarios despectivos o sexistas bajo la apariencia ser una broma. Críticas en la forma de vestir, ya sea por exceso o por defecto,  miradas ofensivas, silbidos y gestos al pasar una mujer por delante….

Determinadas empresas incluyen en su publicidad imágenes donde utilizan el cuerpo de la mujer y lo presentan como objeto. Un menosprecio invisible y sibilino que se emplea en las comunicaciones tanto internas como externas. En alguna red social profesional, es frecuente la publicación de la foto de empresa y en el pie añaden que presumen como organización moderna y preparada para el futuro. En la foto aparecen cincuenta hombres por tan sólo cuatro mujeres.

No puedo olvidarme de la política, con esos “pactos” que hablan de implantar medidas para lograr la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Que yo recuerde llevo leyendo y escuchando lo mismo al menos 10 años.

El machismo está tan generalizado e interiorizado en nuestras vidas, que asusta hacerle frente.

Es académico, intelectual, científico, sexual, comunista, neoliberal, católico o laico y por eso representa tanta resistencia por parte de los demás.

Se considera cada vez más natural por la sociedad observar a la mujer como objeto de deseo y el placer masculino como sujeto de derecho.

Esas mujeres de la élite

El machismo en las mujeres de la élite

A pesar de que las mujeres constituyen el 52% de la población y de que existen muchas leyes que coartan la libertad de estas para trabajar, no son sólo las leyes las que impiden la igualdad, sino el cuestionar a las mujeres de todo lo que hagan.

Muchas no se enteran,  son mujeres de la élite. Se caracterízan por la excesiva preocupación por su físico, mantienen una imagen perfecta a todos los niveles y estan continuamente pendientes de su reputación, navegando entre el miedo y la angustia.

Mientras ellas están entretenidas en estos menesteres, los hombres continúan tomando decisiones importantes en las empresas. En este contexto es normal que muchas mujeres acepten lo establecido y no “monten escándalos” y prefieran adorar al machista en vez de enfrascarse en la lucha.

Además, se escandalizan con las mujeres feministas, tachándolas de locas y radicales. Aunque estas últimas lleven luchando años por sus derechos y libertades y lo tengan que seguir haciéndolo así el resto de su vidas.

Así son las mujeres machistas de la élite. Las que defienden al patriarcado, las que adoptan una posición de complicidad con el, defendiendo su rol machista. Están aparentemente confortables y conformadas aunque por dentro y en la soledad no puedan otra cosa que rechinarles la conciencia.

Es curioso ¿verdad?, que en actividades donde habitualmente las mujeres destacan (cocinar, coser, decorar, escuchar), sean los cocineros, los diseñadores o los psiquiatras los que destacan. Es por eso que el machismo encumbra a unos e invisibiliza a otras.

Luis amor