Las superwoman no existen

Convéncete, no eres una superwoman. Por mucho que te empeñes en llevar perfectamente la casa y el trabajo y encima hacerlo bien, al final esta lucha te pasará factura. Asi que detente.

Muchas mujeres pretenden conseguir este mito casi inalcanzable con el riesgo de padecer finalmente el síndrome del agotamiento femenino.

Las superwoman no existen

Y es que la jornada es un no parar. Siempre con mil cosas en la mente, la mujer se reta a querer demostrar que puede con todo. Como si esta fuese la única misión en la vida por ser mujer.

“Madrugo mucho. Cuando tengo clase, no me levanto más tarde de las 6. Me preparo el desayuno, me ducho y despierto a los niños.  Cuando los dejo en el colegio, organizo un poco la casa y me voy a trabajar”, relata una de tantas mujeres profesionales de entre treinta y cuarenta,  separadas o no y con hijos a su cargo.

Su trabajo implica viajar dos veces por semana o realizar actividades fuera de su horario. En algunos casos lo resuelve ella sóla,  dejando a los niños con las abuelas, vecinos o amigas.

 ¿Tu marido y padre de tus hijos?, es la pregunta. Y ella sólo responde…continúa la justificación “tiene horarios de trabajo muy particulares”.

El síndrome comienza a manifestarse con el enfriamiento de las relaciones familiares. El cansancio junto al exceso de responsabilidades, hacen que la mujer se vuelva irritable y lo único que le interese al terminar sus jornada sea dormir y descansar hasta el día siguiente, con lo que los vínculos afectivos en torno a ella se debilitan.

Después de haber puesto todo su empeño en que la familia funcione, se ha quedado sin energía para sí misma.

Esta auto-exigencia tan enorme puede provenir de una necesidad familiar o de la tendencia a pensar que una debe tener el control sobre todo. Pedirse imposibles genera en la mujer un estado de ánimo que no entiende y que no es capaz de explicar.

Los otros lo achacan al sueño, el tiempo o la regla. Y ella, a la falta de vitaminas u organización. No es capaz de adivinar que está ante una patología que si no se trata puede conducir a la despersonalización y la depresión.

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