Tu motivación es el combustible fundamental para reinventar tu vida.

Tu motivación es el combustible fundamental para reinventar tu vida.

Estoy aquí para acompañarte a encontrarla y dar sentido a tu propósito, a tus valores y a tu talento.

Mi MisiÓn

Acompañarte a que descubras el valor que puedes aportar a tu vida a través de tu creatividad, el desarrollo personal y la marca personal.

Mi Visión

Un mundo donde las personas sean dueñas y responsables de su vida, sin depender de terceros y en coherencia con lo que son y a lo que se dedican. 

este es el inicio de mi historia

La impaciencia por hacer realidad un nuevo proyecto, junto a los apegos y los vínculos familiares, retrasaron mi salida de la empresa familiar. 

Con casi 40 años pasé de vivir en una zona cómoda a incorporar la incertidumbre en mi vida.

En pocos meses, inauguraba mi pequeño centro de nutrición. 

Me sentía libre, y dueño de mi vida. Ayudaba a otras personas a cumplir sus sueños y mi cuenta de resultados crecía cada año. Pero mi trabajo no me gustaba.

Porque no fui consciente de mi verdadero propósito. Me había hipotecado para tener un negocio propio que no me entusiasmaba.

La crisis financiera del 2008 me lo dejó muy claro. Pasé de tener una lista llena de clientes a una lista llena de excusas.  

Con lo único que me quedé fue con la experiencia, un aprendizaje de vida y una deuda por pagar. 

luisamor_izda-

el resto de la historia

perdido sin rumbo

En ese momento, no sabía hacia dónde tirar, ni tampoco contaba con ningún plan a seguir.

No tenía ni idea de lo que me gustaba, ni en qué era bueno. Sólo necesitaba pagar las facturas.

Actualizaba el currículum y me ponía en contacto con conocidos y amigos para tener mayor visibilidad.

Camino trillado

Me apuntaba a cursos de formación (con salidas profesionales)…

Conseguía trabajos, pero nada tenían que ver con mi formación o mi experiencia. 

Hasta que, después de un proceso interminable de entrevistas, reuniones y test, más una reunión final con el Director General…

Lo que sucede es lo que es. Lo que hacemos con ello, es como somos.

- proverbio zen

Conseguí el puesto. La oportunidad y la ilusión por trabajar en una multinacional había llegado. 

Sabía que alcanzaría cierto status, pero sobre todo tener una nómina cada mes me daba tranquilidad y poder pensar en un futuro profesional.

Pero nada más lejos de la realidad… 

La estrategia de la empresa, orientada exclusivamente a obtener resultados a corto plazo, comenzó a pasarme factura. El estrés, la ansiedad y el insomnio ocasional, fueron mis compañeros de viaje a diario. 

Aún así, entendía que ese era el precio al esfuerzo y al sacrificio, que era lo normal si quería sentirme valorado y reconocido. Para eso estaban las vacaciones, para «desconectar». Pero poco a poco, fui entrando en una dinámica donde la ilusión y mi energía vital se fueron marchitando. 

Me estaba conformando con una vida muy por debajo de lo que me merecía y deseaba.

No escuchaba las señales internas de mi cuerpo, solo las externas (esfuerzo, éxito, resultados, dinero, objetivos, reconocimiento, status), y la vida quiso enviarme un claro mensaje en forma de accidente de tráfico.

Fue un accidente sin consecuencias graves, pero en el periodo que estuve de baja, pude reflexionar y llegar a preguntarme ¿Este es el propósito de mi vida hasta la jubilación? 

¿A qué he venido a este mundo? Trabajo para vivir y ganar dinero, pero… ¿Este es el significado de tener éxito? 

Si la idea de éxito era asumir que iba a estar toda la vida trabajando para otros a cambio de dinero, poniendo en jaque mi salud, para que una vez jubilado, entonces sí, pudiera dedicarme a lo que realmente me gustase…

Devolví el Pack 

Y desde ese momento, adquirí la responsabilidad y el compromiso de estar bien conmigo mismo y comenzar a confiar en la vida. 

Ese lunes por la mañana, despedí a mi jefe. 

Y comenzó mi propia «travesía del desierto» 

Pasé muchos meses perdidos, haciendo lo que me decían unos y otros (siempre por mi bien), apuntándome a esto y a lo otro. Dando más vueltas sin sentido que una peonza…

Ahora me dedico a tener la vida que quiero, aporto valor a los demás y mi sueldo no aparece «a cambio de», sino «como resultado de».

Unos creen que es el destino, otros el universo, pero lo cierto es que ahí estaba mi oportunidad. Caminaba por la calle, cuando en un rotulo leí, «El Coaching transforma la vida y el rendimiento de las personas». Apunté el teléfono y llamé.

Al principio empecé con pequeñas formaciones, pero al poco tiempo, el coaching conectó conmigo de tal manera que terminé realizando el Máster en Coaching Psicológico ejecutivo. 

Un año después, con la autoestima por las nubes, me sentí un «super coach» para ayudar a otros. Esta fue la primera gran bofetada de realismo. Sólo me estaba conociendo.

 

Por lo que decidí que durante un año, practicaría mi coaching con asociaciones y ONG, escuchando y aportando todo el valor posible. 

Ya con los pies «sobre la tierra», me lancé al mundo emprendedor como coach ejecutivo, ofreciendo sesiones individuales en pymes, enfocado en la comunicación interna y la gestión emocional. 

Unos creen que es el destino, otros el universo, pero lo cierto es que ahí estaba mi oportunidad. 

Caminando por la calle, en un rotulo pude leer, «El Coaching transforma la vida y el rendimiento de las personas». Apunté el teléfono y llamé.

Al principio empecé con pequeñas formaciones, pero el coaching había conectado conmigo de tal manera que terminé realizando el Máster en Coaching Psicológico ejecutivo. 

Un año después, con la autoestima  por las nubes, me sentí el «super coach» para ayudar a otros. 

Esta fue la primera gran bofetada de realismo. Sólo estaba descubriéndome por dentro.

 

Así que decidí que durante un año, practicaría mi coaching colaborando con asociaciones y ONG, escuchando y aportando todo el valor que podía. 

Ya con los pies «sobre la tierra», me lancé al mundo emprendedor y como coach ejecutivo, ofrecía sesiones individuales en pymes, enfocado en la comunicación interna y la gestión emocional. 

Al año siguiente, mi formación fue en aumento. Me certifique como Coach profesional por la ICF y ASESCO con Inteligencia Emocional y Practitioner en Programación Neurolingüística. 

Hoy, con la proliferación de «expertos gurús»,  bajo el lema «si yo he podido, tu también puedes», el coaching se ha desvirtuado de tal manera que, levantas una piedra y aparece un coach. Hay de todos los colores y formas.

Pero el coaching que yo aprendí , en el que me formé y crecí, sólo hay uno, ecoaching de John Whitmore y Tim Gallwey y desde aquí, lo voy perfeccionando mi formación.

Actualmente tengo dos programas de desarrollo personal basados en mi propio método Branding Realista,  centrados en el cambio interior, en los valores propios y la búsqueda desde la motivación interior.

Ahora que ya me conoces un poco más... ¿quieres empezar a crear tu propia estrategia de cambio con estos dos programas que he creado?

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